El sector inmobiliario apunta ahora a proyectos de bienestar, en una jugada que combina salud, naturaleza y calidad de vida, pero que también despierta interrogantes sobre su verdadera sostenibilidad y la rentabilidad a largo plazo.
El mercado de bienestar inmobiliario ha crecido de 225 mil millones de dólares en 2019 a más de 438 mil millones en 2024, con expectativas de superar los 900 mil millones en la próxima década. Sin embargo, la pregunta es si este crecimiento refleja una demanda genuina o simplemente una estrategia comercial para captar inversionistas.
En República Dominicana, proyectos como los de Nisibón ejemplifican esta tendencia, mientras que la construcción sostenible y el diseño consciente se presentan como pilares, aunque también se cuestiona si estos elementos son verdaderamente sostenibles a largo plazo.
El auge del turismo de bienestar, que genera un mayor gasto que el turismo convencional, también se utiliza como argumento para reforzar la viabilidad económica de estos desarrollos, lo que genera un debate sobre si se trata de una inversión segura o de una burbuja en gestación.
En resumen, el bienestar inmobiliario se perfila como una nueva apuesta en el mercado, pero su verdadero impacto y sostenibilidad siguen en evaluación.

