Santo Domingo.– La muerte de Darlin Mercado Reyes, un joven de 19 años, en el sector La Cañada de Guajimía, en Herrera, Santo Domingo Oeste, tuvo como respuesta institucional algo que no siempre se ha visto en casos similares: en lugar de proteger al agente señalado, la Policía Nacional lo puso este sábado directamente bajo custodia del Ministerio Público.
El implicado, identificado como el cabo José Francisco Moreta Heredia, deberá responder ante la justicia por los hechos ocurridos la tarde del viernes 3 de julio.
Desde la cúpula policial se calificó lo sucedido como una violación grave a los principios que rigen la institución, dejando claro que no habrá espacio para actuaciones que se aparten de la ley, de los protocolos establecidos o del respeto debido a la ciudadanía.
Con la entrega inmediata del agente, la Policía busca garantizar que el caso siga su curso conforme al debido proceso, sin dilaciones ni encubrimientos.
En un gesto de acercamiento con la familia afectada, el director general de la institución acudió personalmente a la vivienda de los parientes de Darlin para transmitirles condolencias y respaldo en este momento de dolor. Durante el encuentro, ratificó la disposición de la Policía de trabajar de la mano con las autoridades investigadoras hasta que el caso quede completamente esclarecido y se determinen las responsabilidades correspondientes.
La ministra de Interior y Policía, Faride Raful, no ocultó su indignación ante lo ocurrido. Desde su perspectiva de madre, admitió que resulta inconcebible imaginar el sufrimiento de perder a un hijo en circunstancias como estas.
Fue enfática al señalar que ni el uniforme ni la investidura policial pueden convertirse en refugio para quienes cometen abusos, y confirmó que el agente ya está bajo custodia para enfrentar todo el peso de la ley.
Voceros de la institución explicaron que esta forma de actuar rápida, transparente y sin encubrimientos forma parte del proceso de reforma que atraviesa actualmente la Policía Nacional. Bajo ese enfoque, se ha insistido en que cada miembro de la institución es responsable individualmente de sus actos, y que ningún caso de esta naturaleza quedará impune, sin importar el rango o la posición del implicado.
La Policía Nacional ratificó su compromiso con la ciudadanía, orientado a fortalecer la confianza pública y avanzar hacia un cuerpo policial más profesional, ético y respetuoso de los derechos humanos, dejando este caso como muestra de que la institución está dispuesta a actuar con firmeza incluso contra sus propios miembros cuando la situación lo amerita.

